Raison d'état - Capítulo III
En el cuartel
- No tiene que pensar mal del Sr. Montclair, Coronel Henry
- No puedo evitarlo!
- ¿Es porque esta muy apegado al General?
- Puede ser w
- *mas como pensando para ella que hablándole a John* Aún a pesar de todo, solo cuando lo viene a visitar el Sr. Montclair o el Senador Morris se puede notar un cambio en los ojos del General…
- ¿Cómo?
- Dígame algo, Coronel… Sé que no es de mi incumbencia, pero me tiene preocupada… ¿Por qué siempre esta tras el General? UD. incluso no era su subordinado directo…
- No lo sé… Mmmm, quizás es porque era una persona muy cercana a alguien a quien admiro mucho…
- …
En ese momento, Viceroy sale de la oficina y sin siquiera mirar a John o a Niuzui, se retira. No con un portazo, ni gritando, simplemente a paso fuerte y rápido.
- Si no lo conociera al General, podría pensar que está muy molesto…
- ¿Habrá sido por algo que yo haya dicho?
- No creo, Coronel. Después de todo no creo haberlo escuchado decir nada inapropiado… *igualmente Niuzui se queda pensativa* Además, el General no es de estar escuchando detrás de las puertas…
- Me estás queriendo decir que yo si lo hago!? –w–
- No, por favor, Coronel Henry…
- ¿Adonde iría? ni siquiera dijo si volvía…
- … *Niuzui sigue pensando acerca del General*
-ring ring-
- Cuartel Central, Distrito 2, Oficina del General
- Buenos días, Niuzui! Está su General?
- Buenos días, señor…
- Noooo no digas mi nombre! Quizás está por ahí “el niño”…
- Se refiere a… “el niño”?
- Siii! Pero ahora respondeme, ¿Está Viceroy?
- No, acaba de salir
- Mejor así… y “el niño”?
- “No acaba de salir”
- Ahhh! Así que está ahí, no? Mejor así, fufufu!
- En que lo puedo ayudar?
- En nada, no te preocupes Niuzui! Nos hablamos luego!! *corta*
- Quién era?
- Es secreto de secretaria, Coronel
- Entiendo… bueno, voy a terminar de realizar mis labores del día. Con permiso, Tte Niuzui! *saluda y se retira*
- … Que le habrá pasado al General?...
[Del otro lado. Donde esta Montclair.]
- Bueno, Viceroy acaba de salir, y el niño estaba en la oficina junto a Niuzui.
- Por Dios Montclair, dejate de querer buscarle pareja a Viceroy!! jajajaja
- *Todo romántico y soñador* Solo el amor puede salvarlo, Morris!
- Entonces Montclair, que vas a hacer?
- Por supuesto que primero que todo investigar sobre Henry, después veré que hacer.
- Con una línea de ideas así, no creo que hayas llegado a conseguir el imperio multi-medial que manejas el día de hoy. Seguramente debes tener algún plan mas adecuado.
- Oh no, Morris! El niño estratega se quedó atrás hace muchos años. Ahora estoy viejo, solo sigo la corriente. *dramatismo*
*Philip larga una carcajada ante el acto de Montclair*
- Además creo que es hora del gran shock.
- ¿Shock?
- Si si, el shock de que existe “vida” después de Derby.
- *serio* ¿Estás seguro que es el momento?
- Es ahora o nunca, mi querido Morris.
[Mas tarde. En el cuartel]
- Buenas tardes, Niuzui~!
- Buenas tardes, señor Montclair
- Ahhh Esta supongo será la vez número 300 en que te diga, que me llames Francis
- Entonces debería responder que esta “sería la vez número 300 en que le diga que no podría”
- Jajaja Ciertamente solo con un carácter como el suyo, mi querida Teniente Niuzui, se puede llegar a ser secretaria de Viceroy. Pero a ver, ¿Viceroy esta en la oficina cierto?
- Si, señor.
- Ahh muy bien muy bien! Y el niño?
- No puedo darle esa información señor.
- Muy bien entonces. ¿Puedes avisarle a Viceroy que estoy acá?
- *lo mira extrañada* Como no señor Montclair. Aguardeme un momento.
(Mientras Niuzui marca el interno, Montclair le dice)
- El espera que me haya ido, lo se…
- *le va a responder algo pero en ese momento contesta Viceroy* Señor. Lo espera el Señor Montclair “……………...…” Pero… “………..” Si, Señor, Si. *clang*
- *algo avergonzada* Señor Montclair, el General dice que le diga literalmente “Dice que no está”
- Mmm, eso es malo. Cualquier inconveniente que tenga por lo que voy a hacer, yo me haré responsable por todo.
- ¿Cómo?
Francis no responde. Se acerca a la puerta del despacho e intenta entrar. Está cerrada con llave. No lo piensa dos veces, abre de un golpe. Niuzui alarmada se levanta y se acerca rápidamente.
- Señor Montclair!?
- Ni se te ocurra entrar Niuzui. Toma esto como una orden directa del Teniente General Davidoff. AH! y por favor, llama al senador Morris.
Francis no le da tiempo a Niuzui de nada, cuando ya está cerrando la puerta con la cerradura rota. Niuzui sigue las órdenes que bajo ninguna forma entiende. Llama al senador Morris pero sin mensaje ninguno. Morris entiende de alguna forma todo, sin saber nada.
- Esta bien Niuzui, después yo me voy a encargar de explicarle todo. Pero por ahora solo necesito que si el señor Montclair sale del despacho de Viceroy, le diga que va a haber un vehículo con vidrios polarizados en la puerta del cuartel.
- Como Usted diga, Senador.
- Muchas gracias por su cooperación, Teniente. Buenas tardes *cuelga*
Los minutos pasan y no se escuchan ruidos dentro del despacho, solo murmullos apagados. Si bien el ambiente calmado de ahora podría calmar la situación, realmente la empeora. Es el silencio luego del granizo. Un silencio que recuerda a la destrucción…. o a la muerte de hecho. ¿Qué raro, no? Si simplemente el General de Brigada Viceroy dijo que “no estaba” y Montclair rompió una puerta de una patada. Parece una novela. ¿Qué motivos podrían llevar a una persona realmente calmada y fácil de tratar como el señor Montclair a hacer algo así? ¿Y cómo es que el General no está a los gritos pidiendo el pago de los daños producidos como cada vez que rompe algo?. Niuzui no sabe que pensar, ni como actuar. Nunca había presenciado una situación parecida en los dos años que lleva como secretaria de Viceroy, y eso que creía haber visto TODO. Desde los desmayos y corridas al hospital del distrito a causa de la úlcera del General hasta ametralladoras disparando contra los sillones para probarlos. Y en todos estos episodios nunca se había sentido un ambiente así. Sin embargo Niuzui no era estúpida, sabía muy bien que algo muy grave había pasado durante y luego de la guerra con el General de brigada. Sabía de sus intentos de suicidio. ¿Pero como era el general antes? ¿Alguna vez había reído? ¿O llorado?, obviamente si, pero era realmente demasiado difícil imaginarlo. En ese momento, distrayendo los pensamientos de Niuzui, sale del despacho Montclair, sin embargo sale con su típica cara de despreocupación.
- Digame, Teniente, ¿Qué le dijo el senador Morris?
- Señor, el Senador Morris me informó que va a haber un vehículo con vidrios polarizados a la salida del edificio, señor!
- ¿Algo mas?
- …. También dijo que después me iba a explicar la situación.
- Muy bien, muchas gracias….
Momentos después, Francis sale del despacho llevando en la espalda lo que se supone que es el General. De hecho si no fuera por la gravedad del asunto, le daría mucha risa la escena. Éste estaba tapado por un sobretodo largo. Solo se veían las manos aferrándose firmemente del saco de Montclair. Antes de salir, Francis habla rápidamente con Niuzui.
- No te preocupes. Volveremos en algunos días. Te pido que llames por línea privada a la secretaria del Teniente General Davidoff, y le digas que casi nos agarra la tormenta en el cuartel. Nos vemos después, adieu!
Niuzui se queda con las palabras de contestación en la boca, Montclair ya había salido. Pero no pierde tiempo, y llama a Misty, la esposa y secretaria del Tte. General informándole respecto de lo sucedido, y obviamente trasmitiéndole el mensaje de Montclair. Del otro lado de la línea, se escuchaba la voz muy preocupada de la mujer, que pese a la importancia de su cargo para la organización del Cuartel General, seguía siendo en extremo fácil de tratar, lo cual no sugiere que sea incauta o simple de forma alguna.
- Comprendo la situación, Teniente. Por favor, derive toda la documentación que sea necesario acreditar al General de Brigada Overstolz. Ayer mismo, fue trasferido al Cuartel Este. Si se presenta algún inconveniente de mando en el cuartel, por favor, avíseme de inmediato.
- Como Usted ordene.
- Y no se preocupe de más, Teniente. Todo estará bien.
- Gracias, señora.
- Bien. Infórmeme cuando haya novedades. *cuelga*
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- Señor, con permiso. Acaban de llegar noticias desde el Distrito 2.
- ¿Pasó algo grave?
- Esta relacionado al General de Brigada Viceroy, señor. No se en realidad si fue un nuevo intento de suicidio.
- Pobre muchacho… ¿Alguien ya se está ocupando?
- Montclair ya lo sacó del Cuartel, y es muy seguro que el senador Morris también este informado. Aunque por el tono de preocupación en la voz de la Teniente Niuzui, seguramente paso algo bastante llamativo y el resto del cuartel ya debe estar murmurando algo.
- Entiendo… en todo caso, por favor, que tengan un vehículo preparado para mi y también llama a Lux para que venga conmigo.
- Como Usted ordene señor…
- ….. ¿Tienes algo en especial para decir?
- Permiso para una “charla informal”, señor
- Permiso concedido, Misty.
- ¿Qué tenés pensado hacer?
- ¿Por qué lo dices?
- Se mejor que nadie cuanto te has preocupado siempre por Viceroy. Pero, ¿Por qué ahora vas a verlo, así tan de repente, si nunca lo habías hecho?
- Verás, anteriormente siempre pensé que Viceroy por mas que deseara su muerte, era demasiado fuerte y se lograría reponer, pero los años van pasando y siempre existen límites. Todo esto de hecho ya lo deben saber Montclair y Morris supongo. Entonces actualmente Viceroy está comprometiendo todo con sus juegos suicidas, su trabajo, sus relaciones, su integridad mental y física.
- Lo único que importa es que pueda recuperarse! ¿Qué es eso de juegos suicidas? ¡¿Te crees que lo hace por divertido?!
- Vamos, calmate. Sé cuanto lo quieres a Viceroy, y sabes perfectamente cuanto lo aprecio yo también. Pero la verdad es que ahora no voy a actuar como amigo, si no como Teniente General. Por dos motivos, principalmente porque si nada sirvió esto quizás si, pero también porque si no está en condiciones de ejercer apropiadamente su cargo como General de Brigada, entonces debería pedir el retiro, especialmente en un momento tan crítico como el de ahora.
- ¿Cómo?
- Todos estos años lo he venido apoyando contra la junta y el Senado, por el aprecio que le tengo y porque además a pesar de todo cumplía con su trabajo correctamente. Éste era su punto a favor públicamente, pero sin embargo, con estos problemas resurgiendo, volverán los cambios bruscos dentro de su distrito, sus ausencias de mando y todo lo que sucedió luego de la muerte de Derby, y ciertamente no lo puedo dejar pasar, no otra vez.
- Realmente no te entiendo, no puedo hacerlo.
- Preguntaste que tenía pensado hacer, y te di mi respuesta.
- Como militar comprendo todo, como amiga de Viceroy y tu esposa, no. Permiso para retirarme.
- No puedo permitir ni un solo error en una época como esta, Misty, ni uno solo. Permiso concedido.














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